
El Vidente de Lublín fue un gran Kabbalista conocido por sus profecías. Desde su nacimiento estuvo condenado a vivir con un ojo que era más grande que el otro, y por ello sólo podía ver lo que estaba mal en las personas.
Él decidió vendarse a sí mismo todos los días para vencer esta negatividad; como resultado se le otorgó el poder de tener visiones en nombre de otros. Cuando aprendemos a ver los aspectos positivos en las personas, en lugar de ver aquello de que carecen, nosotros también podemos convertimos en videntes.
Yehudá Berg


“ver las cosas desde tu interior e involucrar alma corazon y sentimientos, permite ver en los demas su parte noble, bella y armoniosa”
No siempre pequeña, en la mayoria de las veces solo vez los defectos de los demas al involucrar a tantos jueces en la visión… Saludos y bendiciones bonita.
hermoso , muchas gracias por compartirlo
Estoy de acuerdo!! y esa decisión proporciona libertad interior, paz, amor.
Gracias!!
hay personas bendecidas que pueden ver con el corazón, su mente va más alla de lo superficial y Dios les da un don de profesia