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Un niño pequeño tal vez esté apegado a una cobijita o un animalito de peluche y lo lleve adondequiera que vaya. Cuando el niño se siente solo, tiene miedo o está cansado, estos artículos le brindan consuelo y comodidad. Con el tiempo, el niño aprende a dejar ir el objeto y se vuelve consciente de su habilidad para superar sentimientos inquietantes.

Como adulto, puede que sienta miedo, ansiedad o duda cuando enfrente un reto en la vida. Sin embargo, cuando aprendo a dejar ir y dejar que Dios obre en mi vida, encuentro que Dios me ha dotado con todo lo que necesito para tener una vida llena de confianza y compostura.

Hoy, confío sólo en Dios. Dejo ir y dejo a Dios actuar, y siento profunda paz.

Por nada estéis angustiados. —Filipenses 4:6