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Idealízate como una persona saludable, optimista,

inteligente, próspera, querida… y así serás.

Los científicos han descubierto que la mente

del ser humano no puede diferenciar los hechos

reales de los visualizados con realismo.

Por ejemplo, si tú te idealizas como una persona

alegre, justamente eso pensará tu mente que eres

y así actuará.

Si al levantarte por la mañana dices:

"No estoy bien, lo más seguro es que no vas a sentirte bien",

lo has pensado, lo has mentalizado y tu organismo obedece.

Al iniciar el día, lejos de pensar que no te sientes bien,

cambia tu actitud.  Haz unos dos o tres ejercicios,

mueve tus músculos, estira los brazos, desperézate y di:

¡Qué bien me siento! ¡Qué bello es estar vivo!

¡Este será el mejor día de mi vida!

Gracias, Señor, por este día que me das,

lo voy a administrar de la mejor manera.

Que todo sea para la mayor Gloria y honra

de tu Nombre, Amén.

Estés como estés, vete en el espejo, sonríe, y di:

"soy joven, soy bueno, soy bello, soy saludable,

soy feliz, soy fuerte, soy alegre, soy optimista…".

Por eso enfatiza la Biblia: "Diga el débil, fuerte soy".