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Protección
Sentimientos de inseguridad pueden asaltarme súbitamente. Mas, cuando lo hacen, tomo un momento para centrarme. En vez de pensar en lo que pueda ir mal, elijo enfocar mi atención en la poderosa y protectora presencia de Dios en mí y a mi alrededor.

Respiro profundamente, confío y me lleno de paz. Invoco la fortaleza divina y siento que mi valor aumenta. Dios en mí es poderoso, elevando mi espíritu y calmando mi mente durante cualquier situación.

Dios es mi fuente, mi fortaleza y mi escudo. Siento agradecimiento porque mi corazón está en paz, porque sé que siempre estoy seguro en la presencia de Dios.

“El camino de Dios es perfecto y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.” —2 Samuel 22:31