El amor compasivo de Dios vive en mí
Cuando mi corazón está triste, otros pueden acercárseme y consolarme. Sus palabras alivian el dolor. Su presencia amorosa me consuela. Cuando mi corazón responde al dolor ajeno, siento el amor mismo de Dios fluyendo en mí y por medio de mí.
La compasión abre nuestros corazones, y nos vuelve piadosos unos con los otros en momentos de tristeza o pérdida. No necesito sentirme solo nunca. El amor eterno y devoto de Dios está conmigo. A veces recibo consuelo y otras veces lo ofrezco.
Siento gratitud por poder recibir y expresar el amor de Dios en mis experiencias de vida. El amor compasivo de Dios vive en mí.
Porque los montes se moverán y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia. —Isaías 54:10













30 julio 2010 a las 2:22 pm
Muy hermoso todo el contenido de sus reflexiones, así se construye un mundo mejor, en donde quepamos todos, con un AMOR COMPASIVO, para alcanzar la felicidad.
Saludos.