El Poder de la Fé
En los momentos más difíciles, dios no los abandonará, pues existe la fe.
(Por Kokul ‘al Quetzalcóatl)
Dios ha dispuesto que para estos fines de tiempo, re nazca el nuevo hombre sobe la tierra. Este nuevo ser surgirá y se diferenciará de los demás por su caridad, esperanza y su fe.
Los primeros hombres sobre la nueva era, traerán la fuerza, el poder del retorno del Mago. Poco a poco despertarán más hermanos, y juntos formarán una nueva era dorada.
Los nuevos hombres, traerán la luz necesaria para sanar a través del agua. Serán magos del agua, sanadores que traerán el poder de Kukulkan, el poder de Ma, el poder del quinto elemento, el poder del águila del agua. No habrá enfermedad que no puedan curar a través de la fe, el niño del maguey y cualquier flama impura será desintegrada por el poder del agua. No habrá magia negra que pueda contra la magia del mago blanco.
Existe caridad, existe esperanza, existe fe. Solo es cuestión de tiempo para sanar todo el dolor que se está dejando venir, son tiempos difíciles, pero hay hermanos que estamos para ayudar. Y con el poder de mi fe, os digo que esos tiempos están muy cerca, no falta mucho, la ayuda llegará, para todo aquel que tenga la voluntad de sanar.
Hermanos, no olvidéis que el poder más grande es el amor, el amor es la fe.
Kokul ‘al
visita. http://7plumasagradas.blogspot.com/












16 abril 2010 a las 2:12 pm
GRACIAS ME GUSTO MUCHO
13 enero 2011 a las 6:50 am
GRACIAS. ESTOY CONVENCIDA DE LO BUENO QUE VIENE A MI. BENDICIONES
13 enero 2011 a las 4:22 pm
ME GUSTO , NOS HACE REFLEXIONAR Y SABER MAS DEL AMOR .EL AMOR ES FE.
14 enero 2011 a las 1:34 pm
gracias muy lindo mensaje
17 enero 2011 a las 1:39 am
Hermoso, espero ansiosa el día en que el bien sea mas fuerte y pueda sobre el mal, confío en la justicia divina, Gracias Padre que me haz oido.
14 abril 2011 a las 6:07 pm
¡¡Tierno mensaje de amor!! , Ciertamente el Amor cura, sana males físicos como espirituales, porque DIOS que habita en nuestro corazón, nos dió ese don, está ahí dentro de nosotros a nuestra disposición, el poder de la FÉ mueve montañas, pero para hacer uso de él, debemos amarnos primero a nosotros mísmos y ese amor proyectarlo a los demás.