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"A menudo hemos constatado que las personas para las que rezar es
un acto natural, espontáneo, están más preparadas que las
otras para afrontar el sufrimiento y la desgracia. Gracias a esta
facultad de alejarse de la oscuridad y la pesadez de la tierra
para dirigirse a las potestades celestiales, no sienten tanto
interiormente las amarguras ni el desaliento.

Algunas pruebas que hemos de vivir pueden estar unidas a la
colectividad, y es imposible evitarlas. Una guerra, por ejemplo:
durante una guerra, de una forma o de otra, nadie está a salvo.
Pero aquel que reza, invoca a los poderes del espíritu,
transforma interiormente su estado; e incluso si, exteriormente,
los acontecimientos son los mismos para todos, ahí donde todos a
su alrededor se sienten agobiados, él recibe la ayuda de la luz.
Así, gracias a esta ayuda, puede también apoyar y animar a los
demás."

Omraam Mikhaël Aïvanhov