¿ESTÁS ESCUCHANDO A DIOS?
No es que desobedezcamos a Dios de forma consiente y deliberada; en
muchas ocasiones es que sencillamente no le prestamos atención.
Dios nos ha dado sus Mandamientos, pero nosotros no lo atendemos, no
por una desobediencia voluntaria, sino porque no le amamos y
respetamos de verdad. "Si me amáis, guardad mis mandamientos".
Cuando nos demos cuenta de que hemos estado constantemente
faltándole el respeto a Dios, nos sentírtenos llenos de vergüenza y
de humillación por haberle ignorado.
Mostramos cuan poco amor tenemos para con Dios, al preferir
escuchar a sus siervos antes que a Él. Nos gusta escuchar
testimonios personales, pero no queremos que el mismo Dios nos
hable. ¿Por qué nos aterroriza tanto que Dios nos hable? Porque
sabemos que cuando Dios habla, o bien hacemos lo que Él nos
manda, o hemos de admitir y confesarle que no pensamos obedecerle.
Pero si quien nos habla es simplemente uno de los siervos de Dios,
tenemos la sensación de que la obediencia es algo optativo y no
imperativo. Respondemos diciendo: "bueno… esto es tan sólo tu
opinión, aunque no niego que lo que has dicho sea probablemente la
verdad de Dios".
¿Estoy constantemente humillando a Dios? ¿ignorándolo mientras Él
continúa tratándome con amor como a hijo suyo? Cuando por fin le
doy oído, la humillación que he amontonado sobre Él cae sobre mí;
entonces mi respuesta es: "Señor, ¿por qué fui tan insensible y
obstinado?". Esta es siempre la respuesta inevitable en el momento
en que escuchamos a Dios.
Nuestro deleite, al escucharle finalmente, queda empañado por la
vergüenza que sentimos por haber tardado tanto en hacerlo.












13 noviembre 2010 a las 5:28 pm
Más allá de la Fé, cómo sé que Dios A)Me escucha, B)le importo y C)me va a ayudar como lo necesito y se lo suplico en mis oraciones?
vocadiz@hotmail.com