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Por Osho

Esta es una de las contribuciones del este al mundo: el entendimiento que entre estos dos ojos, hay un tercer ojo interno, el cual normalmente está dormido…

Uno tiene que trabajar duro para abrirlo…tiene que traer toda la energía sexual hacia arriba, en contra de la gravedad…y cuando la energía llega al tercer ojo, recién ahí se abre…Se trataron muchisimos métodos para conseguir esto, porque cuando el tercer ojo se abre, hay de repente un destello de luz, y todo lo que siempre te resultó oscuro y confuso de pronto se te hace claro…

Cuando hago énfasis en el hecho de observar, en el hecho de presenciar, estoy propiciando el método más refinado que existe para poner en acción al tercer ojo, porque ese observar está adentro…Estos dos ojos exteriores no pueden ver para adentro, porque solamente sirven para ver hacia afuera…entonces, los tenemos que cerrar, para poder mirar adentro nuestro, y cuando lo hacés, quiere decir que ciertamente hay algo parecido a un ojo que ve…¿con qué ves tus pensamientos? No con estos ojos; ¿con qué ves cómo te estás empezando a enojar?…A ese espacio que ve por dentro, se lo llama simbólicamente ‘el tercer ojo’…