
Las preocupaciones cotidianas y la creencia de que necesito hacer todo por mí mismo pueden interferir con mi habilidad de dormir y de disfrutar de una noche de descanso. Así que, ¡en vez de entregarme a las preocupaciones, me entrego a Dios! Recuerdo que para dar lo mejor de mí debo cuidarme. Al velar por [...]
Continuar leyendo »




