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"Acercaros a un rosal florido y observadlo sabiendo que estáis
ante criaturas vivas, descendidas del planeta Venus. Os
preguntaréis cómo las rosas han podido venir del planeta Venus,
dado que las condiciones atmosféricas que reinan allí hacen la
vida imposible… Es verdad. Pero para la Ciencia iniciática,
los planetas no son únicamente unos cuerpos físicos, materiales
que estudia la astronomía; para la Ciencia iniciática, los
planetas son vías de paso, intermediarios entre las corrientes
cósmicas y la tierra. A través de los planetas, la tierra
recibe corrientes, influencias de las que el mismo Dios es la
fuente. Es por ello que, desde tiempo inmemorial, los Iniciados
han asociado los planetas a cualidades, a virtudes: la Luna a la
pureza, Mercurio a la inteligencia, Júpiter a la generosidad,
etc.

Los planetas sirven pues de depósitos de corrientes que
recorren el espacio y que, según su naturaleza, vienen a
condensarse sobre la tierra en tal o cual receptáculo. Las rosas
son los receptáculos de las corrientes que vienen de Venus, las
corrientes del amor. Cuando nos acercamos a ellas, recibimos este
amor. "

Omraam Mikhaël Aïvanhov